martes, 30 de diciembre de 2008

El mar suspendido


si soñar es navegar sobre el mar suspendido,

puede que el cielo de oleaje bravo

sea el paisaje del subconsciente rebelde.





amnesia


jueves, 25 de diciembre de 2008

SOBREDOSIS

sobredosis...

¿de qué?

de todo.

de comida, de azúcar, de sonrisas, de hipocresía, de gasto, de consumo, de regalos, de luces, de envoltorios, de disfraces, de familia, de no familia, de loterias, de he-de-quedar-bien, de bebidas, de fotos, de religiosidad esporádica, de espítirus solidarios, de reuniones, de pamplinas varias...

y si nos arrepentimos...
y si nos paramos a pensar...

y si nos prometemos un poco de austeridad, menos excesos, buenos propositos para año nuevo...



no sufran señores del capitalismo, que en breves las rebajas contraatacan para que gastemos, solo, un poquito más.





os regalo esta foto llena de un poquito de nada.

amnesia

viernes, 19 de diciembre de 2008

Pedaleo,
observo y sonrío.
Los radios de
mi bicicleta, no descansan,
no dan tregua.
Amarrada al manillar
canto alegre,
siempre con mirada
en el horizonte
buscando el mar,
travieso,
que tras cajas de hormigón,
apenado, se esconde.

amnesia

lunes, 15 de diciembre de 2008

SENSACIONALISMO


El morbo nos puede.
img- Banksy.

jueves, 11 de diciembre de 2008

mimada

Mañana húmeda.
Mañana de esas en que sientes como el aire denso y frío se posa sobre la punta de tu nariz.
Me abro paso entre la gente adormilada y consigo atravesar el andén. El reloj va más lento de lo normal, pienso, y sonrío al ver venir el tren, que me avisa con sus ojitos centelleantes desde lo hondo del oscuro túnel negro. Haciendo malabares para poder sostener el bolso, la carpeta, la mochila de excursionista que, no lo dudo, me confiere un cierto aire cómico y asta, puede que, patético, logro entrar en el vagón donde treinta segundos antes parecía no caber nadie más. Sintiendo más de cuatro cuerpos contra el mío, cierro los ojos y espero dócilmente a que termine el penoso trayecto sumergiéndome en la inmensidad de mis auriculares. De repente, una voz aguda, de un timbre desagradable y molesto, eso me pareció a mí, consigue despertarme de mi fantástico delirio musical, obligándome a volver a ese abarrotado vagón en hora punta, lleno de gente que ,a su vez, se evade con ojos cerrados, como yo . Con desgana, los abro, lentamente para no sufrir shock alguno, al volver a la realidad. Una niña, tres palmos por debajo de mi mirada, parece ser la culpable de tal intrusión auditiva. Es morena, de piel oscura, nariz chata y como no, ceño fruncido a conjunto con la boquita en morritos. Al parecer se queja de la falta de espacio. Pobre. Me aparto todo lo que puedo y aún más, arqueo la espalda hacia atrás para evitar contacto alguno. Vuelvo a cerrar los ojos y antes de poder viajar a donde fuera que la música me llevara, oigo de nuevo esa vocecilla. -“ ¡Me apalastaaaaan!” – su madre le acaricia dulcemente la frente- ¡me aplastan! ¡Me estoy estrujando y aplastando!- dice con un tono realmente muy impertinente. Al ver que me mira directamente me doy por aludida e intento apartarme más. No puedo. Su madre también me mira. Mirada que, sin lugar a dudas, no es amable. No sé cómo pero consiguen, las dos, hacerme sentir avergonzada y giro azorada la cara contra el cristal. -“¡ MAMA! ¡¡Jopé!!”- mientras dice eso, la niña aprovecha la estrechez entre cuerpos, que le da total impunidad, para empezar con su estrategia ofensiva para echar rivales de su terreno. Siento un pie tanteando cerca del mío, primero. Una patadita en la espinilla es lo que prosigue. Intento morderme la lengua y fingir no sentir nada, esperando que crea estar agrediendo las partes de otro contrincante y así dejar su ridícula guerra, batiéndose en retirada. ¡Ingenua de mí! Mi silencio no hizo más que aumentar tales ataques, que empezaron a ser más continuados y desvergonzados. Pisotón tras pisotón, dejando todo el peso que podía tener dos veces el cuerpo de ese monstruito insoportable, usaba mi pies a modo de tabla de moler. “¡Me aplastan!” Y su madre acariciándola con amor infinito y dedicación, que por cierto no parece haber heredado el tal personaje. ¡Será posible! Esa niña tiene mas espacio para ella sola que tres adultos juntos. Nadie la toca y sigue quejándose. Y ahora va, y aparta en un arrebato de rabia la mano que la consolaba, la única que posiblemente en esos escasos, aunque llenos, metros cuadrados no la haría callar aunque fuera solo un ratito. Con los ojos desorbitados salgo del tren, por fin, suplicando no haber sido jamás en mis días más tiernos, una personita tan mimada e insufrible y me alejo de aquel infierno matutino frotándome la espalda dolorida y pensando en voz alta: “ mañana húmeda, mañana malhumorada”.

jueves, 27 de noviembre de 2008

años de tormenta


Con gesto experto, enciendo la calefacción.

Espero. No creo que tarde mucho en calentar el aire frio y triste que corre por estos pasillos y que sustituye las horas alegres de antaño.

Despues de media década fuera de la ciudad, con ojos más cansados y mirada un tanto recelosa, vuelvo a pisar mi barrio, mis calles, mi casa.

Aún antes de llegar al portal, aproximándome por las calles estrechas que tantas veces recorrí, en bicicleta las mañanas de invierno o las tardes de verano, ahora que mas da ese detalle, sentia el eco de mi pasado, como un murmullo sorprendido y que acrecentaba mi latente excitación. Recuerdo haber sonreido. Por dentro claro, ahora ya solo río por dentro. Las sonrisas centelleantes y espontaneas son parte de un pasado inocente y riusueño que ya me sabe a descolorido.

Me froto las manos, la una contra la otra. Miro a mi alrededor y veo las cajas de mis CDs favoritos, desordenados, posiblemente metidos en la cajetilla que no le corresponde a cada uno. Muy típico de mi. A fin de cuentas, cinco años no son nada.

Me siento en el sofa y me enciendo un cigarrillo mientras estiro las piernas y las dejo reposar sobre la mesita auxiliar que gruñe bajo mi ingrata salutación.

Suspiro, el cigarrillo me sabe raro. Será porque estoy sobre aquel sofa en el que tumbada, sentada o arrodillada, participaba durante tantas horas en conversaciones en las que juré y perjuré que nunca fumaria. Siento como los músculos de mi cara reaccionan y se contraen en una mueca. No hace falta que me mire en espejo alguno, se que tengo la ceja encarnada con actitud esceptica, autosuficiete y un tanto burlona. Y se la dedico a esa niña que fracasó y que ahora aunque un poco mas vieja saborea este palito de cáncer, conmigo. Lo saboreamos juntas, porque yo la vencí.

Ya empieza a calentar el ambiente, pero mis pies siguen frios y muevo los dedos bajo el calcetín. Y una vez mas, suenan las articulaciones de mis pies, que se quejan y tienen frio, como yo. Eso a mi madre no le hubiese gustado, que sonasen las articulaciones digo.

Me levanto y doy vueltas por el salón, mirando cada rincón, reviviendo momentos congelados y un tanto entelados. Aún tengo frio.

Me miro en el espejo mientras me recojo el pelo en una coleta, como las de antes. Pero no soy la de antes. Este espejo recordaba mi cara mas joven y al verme ahora, accentúa sin piedad todos los signos del tiempo, de la arena y del vendaval.

Cinco años pasan rápido.

Llueve. Oigo ese ruido que tantas noches me acunó. El repicar de las gotas sobre el metal del alféizar de las ventanas.

Me deslizo con la espalda contra la pared, abandonandome . Cinco años no son nada, pienso. Y lloro, porque no se cuando la vencí y porque la tormenta se la tragó. Lloro, pero por dentro, claro está.
amnesia

viernes, 14 de noviembre de 2008

Fresas en tiempo de naranjas

- ¿ Has recibido mi e-mail?
- ¿Cuál, el de la cuenta yahoo, gmail, hotmail o el mio privado?
- Pues no se muy bien, fijate...
- Anda, que...
- Oye, ¿Que dices? no te siento bien...
- Nada, nada. Pero estate quieto, ya, que se te refleja toa la luz en el papo...
- ¿Qué luz? ¿la del mobil? ¿ o la del ipod?... Oye! ¿Has visto qué gráficos tiene ese videojuego nuevo del anuncio?
- Pues claro, ayer, estaba navegando por internet y entre spam y spam, iba leiendo la noticia.
- ¿ Que leias qué?
- Pero tio, bájate el volumen de esa música japo-friki que luego te quejas de que no me oyes...
- Si, claro. Y tu que te empanas y ni me miras. Vete tu a saber que estaras mirando...
- Bueno, tu sordo y yo ciego colega. Qué más quieres...
-¡Nos falta la muda!
-¡ Calla,tio! ¿¿has visto la chavala esa del pelo lila??
- Ya ves, esa es nuestra fijo.
- ¿Qué buena está!
-Venga,¿ le hablamos?
- ¿le hablas tu o yo?
...

La niña sentada en el banco miraba de reojo al muchacho desgarbado que se encorbaba sobre la pantalla de su ordenador portatil, hablando con su amigo, por cam. Ella observaba, y ellos, ventieañeros, ambos reian estruendosa y nerviosamente frente a la idea de flirtear con un muñeco de pelo lila que se paseaba por la pantalla rodeada de mas personajes charlatanes, todos igual de alegres y estrafalarios, pertenecientes a un mundo, según le pareció oir, llamado second life.

La niña alzó la vista. Un par de metros mas allá chicas reales, bonitas y de pelo normal, se paseaban aunque no tan alegres ni tan charlatanas. Bueno, puede que sí que fueran tan alegres y charlatanas, pero estas a su vez, también estaban absortas en su otra realidad. Hablando solas, estando lejos...

Era otoño. La niña se levantó del banco y viendo que el muchacho seguia aferrado con frenesí a la pantalla,decidió que quería comer fresas en tiempo de naranjas.

amnesia